La tensión de los eventos deportivos, la alegría desatada que sentimos en un concierto o la emotividad de una campaña publicitaria no son casuales: forman parte de una estrategia de marketing emocional diseñada para impactar y conectar con el público. Todas estas experiencias generan asociaciones que influyen directamente en la percepción y el posicionamiento de las marcas.
La pregunta es clave: ¿con qué emoción quieres que asocien a la tuya dentro de tu estrategia de marketing y comunicación?