Marketing olfativo: ¿comprarías el olor de tus recuerdos?

Memorias, momentos inolvidables o recuerdos. Esas son algunos de los pensamientos que se activan con los aromas, influyendo así en el proceso de compra de las personas. “En un momento como el actual, las empresas que opten por el marketing olfativo obtendrán un valor diferencial frente a su competencia y una mayor rentabilidad” (Iannini, Maxi, 2010). Un poco más abajo os damos unos cuantos ejemplos de marketing olfativo

¿Qué es el marketing olfativo

No es más que una estrategia de marketing que utiliza aromas para apelar a las emociones del consumidor a través del olfato, un sentido muy sensible y que la mente convierte en emoción. El objetivo del marketing olfativo es empujar a la compra de productos o servicios a los consumidores y consumidoras, que rememoran experiencias vividas. Una vez que sabemos qué es, la siguiente pregunta sería cómo funciona el marketing olfativo. Para explicarlo, recurrimos a las grandes protagonistas de esta estrategia: las emociones. 

¿Qué son las emociones?

Todos creemos saber qué son las emociones, pero ¿realmente nos hemos parado a pensar qué papel tienen en nuestro día a día? Las emociones son el motor principal de nuestras vidas, de ellas dependen nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestra relación con el entorno. Experimentar emociones positivas a diario va a facilitar nuestro bienestar y el hecho de desarrollar un contacto sano con los demás.

Esto no es más que la función principal de la inteligencia emocional, habilidad que nos va a ayudar a detectar, entender y gestionar nuestras emociones y las de las personas con las que tenemos relación.

Y ya que estamos, hacemos un pequeño inciso para contaros que una de las consecuencias de poseer un alto nivel de inteligencia emocional es la creación de relaciones saludables dentro de nuestro círculo, además de un juicio crítico sobre nosotros y nosotras mismas, buscando esas oportunidades para el crecimiento personal. ¿Os acordáis de la peli Inside Out? Si no la habéis visto ¡corred a hacerlo! Explica muy bien la gestión de las emociones básicas a través de sus personajes:

  • Alegría
  • Tristeza
  • Asco 
  • Ira 
  • Miedo

¿Puede el marketing apelar de manera directa a nuestras emociones?

Pero, volviendo al tema que nos ocupa, ¿quién no ha tenido las emociones a flor de piel con el anuncio de la lotería de Navidad o ha sentido un nudo en la garganta cuando aparecen los spots en televisión de la DGT? Con estos dos ejemplos podemos ver claramente el gran impacto que las campañas pueden tener en nosotros, apelando de forma directa a los sentimientos del ser humano, a aquellos aspectos que los anunciantes  saben perfectamente que van a cambiar nuestra manera de ver las cosas.

Pero no todo son campañas que promueven el cambio social, sino que también podemos decir que una compra es consecuencia de una emoción. Y, a veces, la hacemos sin darnos cuenta. Seguro que todos y todas hemos caído en la trampa de aquellos menús que nos ganan solo por las imágenes tan apetecibles que se gastan para mostrar la comida de ese establecimiento y que nos hacen la boca agua: quesos brillantes y elásticos, pan perfectamente tostado, helados cremosos… No lo estamos saboreando, pero… ¿alguien babeando en la sala?

Cierto es que estamos acostumbrados al marketing visual o táctil; pero, ¿qué pasa con la nueva tendencia del marketing olfativo? Uno de los retos de las empresas actualmente es buscar la diferenciación con sus competidores, siendo el top of the mind de las personas.

El boom del marketing olfativo

Dentro de la aparición de nuevas técnicas para la mejora de la comunicación estratégica encontramos el marketing olfativo. La base de este, es el uso de aromas específicos en tu negocio con el fin de apelar a las emociones. Como ya te hemos explicado antes, lo que pretenden es influir en el proceso de compra o, incluso, en el humor de los propios trabajadores y trabajadoras de la marca.

A pesar de ser el marketing sensorial menos explotado, se puede decir que es el más potente siendo capaz de permanecer en la memoria de las personas durante un largo periodo de tiempo. ¿Quién no tiene un flashback a su infancia al entrar a una panadería de barrio? O, más simple, si te enseño tres prendas y te pregunto cuál de ellas ha sido comprada en Stradivarius, no dudarías ni un segundo a la hora de responder debido a su aroma inconfundible.

Estas son empresas de marketing olfativo, que saben muy bien que la memoria olfativa nunca se pierde. El recordar o no un olor depende de la importancia de ese momento en tu vida y de qué te aportó. Para apoyar nuestra idea, te vamos a dar unos datos: diversos estudios demuestran que el ser humano tan solo recuerda entre un 1% y un 5% aquello que palpa, ve o escucha. Perdona ¿qué estabas diciendo?

Sin embargo, esa misma persona recuerda alrededor de un 35% de los aromas que percibe. El hecho de recurrir a este tipo de estrategia viene acompañado por tres objetivos:

  • Corporativo
  • Identificativo
  • Productivo

Un caso de éxito de marketing olfativo

Un caso de éxito lo vemos con la empresa americana Dunkin’ Donuts; que además de triunfar con este tipo de campañas, tienen a grandes creativos y creativas en plantilla. DD creó unos ambientadores que lanzaban aroma de café cada vez que el anuncio de la empresa se escuchaba en la radio de los transportes públicos de la ciudad de Seúl. Con este movimiento, la marca logró que muchos de los viajeros y viajeras, al bajar del autobús se dirigieran a uno de sus locales, aumentando más de un 20% sus ventas en dicho país. 

Por ello, cuidar el aroma de  tu lugar de trabajo es uno de los aspectos más relevantes del marketing actual. El sentido del olfato es el más fuerte de los cinco sentidos, condicionando las decisiones de los y las consumidoras,  llegando a modificarlas. Todos y cada uno de los aromas empleados por las empresas buscan impactar de una manera inconsciente, pero capaz de crear ese vínculo entre cliente y producto. 

¿A qué huelen tus recuerdos? ¿Alguna vez has comprado solo por el olor del producto? ¡Te leemos! (aunque luego solo recordemos un 1% de la que nos hayas dicho).

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